Entre bambalinas

Restauración de la anaconda amarilla (Eunectes notaeus)

La  labor de restauración  ha sido realizada dña. Katarzyna Zych y dña.Iraima Mesa Lugo, conservadoras- restauradoras.

La anaconda amarilla,  presentaba suciedad generalizada por la acumulación de polvo. También tenía algunas manchas de pintura plástica. En la parte superior había salpicaduras de pintura blanca, y en la base del animal había restos de pintura gris.

El animal estaba fracturado por diversos puntos. Las causas pueden ser muy diversas. Por una parte, la propia fisonomía de animal (muy largo y estrecho) propicia que sea muy fácil que se rompa cuando se manipula o se traslada. A esto hay que sumar, qué si la humedad relativa del entorno es baja, la piel se reseca y se vuelve más quebradiza. También se ha observado durante la restauración, que las zonas más dañadas tenían en su interior mucho relleno orgánico blando (estopa, paja) y poca estructura sólida (escayola o similar).

Dada la fragilidad de la serpiente, se trasladó al taller de restauración sobre una base compuesta por una estructura ligera de madera, con una superficie rígida de cartón pluma. Esta misma estructura sirvió como soporte durante el tratamiento, minimizando así los movimientos y manipulaciones directas.

Antes de comenzar el tratamiento, se realizaron nuevas fotos del estado inicial de la serpiente. En esta nueva exploración se detectaron alfileres (oxidados) clavados en la piel, para sujetar los fragmentos en una de las fracturas más graves.

La primera actuación de restauración consistió en la limpieza de la pieza. Se emplearon brochas suaves para eliminar el polvo acumulado y microaspiración. También se usaron pinceles más duros en zonas de acceso más complicado. Por último, se pasó un hisopo humedecido con agua destilada.

Las salpicaduras de pintura se eliminaron rascando ligeramente con bisturí. En la base de la serpiente también se usó el bisturí para quitar las manchas de pintura.

Se consolidaron algunas escamas que estaban a punto de desprenderse.

En la base de la serpiente había varios alambres oxidados que posiblemente sirvieron en un momento inicial para sujetar la pieza a un soporte, pero que actualmente no tenían ninguna utilidad y eran más bien un estorbo. Por ese motivo se cortaron a ras, aunque quedaron asomando las puntas. También se cortó el alambre que sobresalía de la cola.

De todas las fracturas en el cuerpo de la serpiente, las más próximas a la cola eran menos pronunciadas. En estos puntos había bastante material de relleno rígido. Para unir de nuevo las grietas, se inyectó una cola acrílica. En una de estas fracturas, además se clavaron dos agujas gruesas de 5mm de longitud, para dar mayor soporte estructural a la unión.

Una vez consolidadas las uniones, se rellenaron con pulpa de papel y adhesivo Konnyaku las zonas donde faltaba materia, y sobre las grietas. En este caso se añadió un poco de cola acrílica a la pasta de papel, para dar mayor resistencia a la unión. La piel despendida se pegó también con esta mezcla de adhesivos.

Las zonas reparadas con pulpa de papel se reintegraron con pintura acrílica.

 

 

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